Bajo la Tormenta..
Una enigmtica luna de bruja se esconde tras pesadas nubes.
El cielo se va cerrando, ya no se ve ni una estrella. La tormenta
esta a punto de desatarse.
Miro por el gran ventanal, vestido nicamente con unos
finos pantalones, y mientras mis pies descalzos juegan
con la mullida alfombra, un escalofro me recorre la espalda
por el agradable calor que desprende la chimenea. Oigo
el agua de la ducha, y mi imaginacin vuela a reunirse contigo,
desnuda bajo el agua.
Un rayo ilumina el cielo, y al momento, las primeras gotas
empiezan a caer sobre los cristales. La luz de la chimenea
y de las velas arranca destellos de las gotas que se quedan
en el cristal, mientras el rtmico sonido de la lluvia parece
fundirse con la suave msica que suena de fondo.
Se abre la puerta del bao, y apareces t, con un corto camisn
de satn blanco, el pelo suelto y todava hmedo, y un brillo
pcaro en los ojos. Ests preciosa. La temperatura de la
habitacin acaba de subir diez grados, o ha sido la ma?
De repente recuerdo que debera volver a respirar y que
a m tambin me apetece jugar.
Te ofrezco mi mano desde la ventana, invitndote a venir.
Cruzas la habitacin con ese andar tuyo tan sugerente,
y una sonrisa en los labios. Coges mi mano, y te atraigo hacia
m.
- "Mira esto" - te susurro al odo, mientras
te abrazo por la espalda - "siempre me han excitado
las tormentas, esa sensacin de que el aire esta cargado
de esttica, me hace sentirme ms activo, ms vivo."
-.
La lluvia golpea contra el gran ventanal, y los relmpagos
iluminan el cielo sin cesar, el espectculo es impresionante.
Admiro la tormenta, contigo abrazada, mientras me llega
el dulce aroma de tu pelo hmedo. Un ligero movimiento tuyo
me hace ser consciente de lo cerca que esta tu cuerpo del
mo, y de la calidez que desprende, tentando, invitando
Inevitablemente mis manos se empiezan a deslizar suavemente
por tu cuerpo, y mis labios aceptan la invitacin de tu cuello
para acercarse a l. Acaricio tus caderas, y voy subiendo
por tu firme vientre, poco a poco, hasta llegar a tus senos,
con los que juego un buen rato. Tus pezones responden a mis
caricias, y nuestros cuerpos empiezan a juntarse cada
vez ms. Desciendo con una de mis manos, muy despacio, paso
rozando tu pubis, y llego a tus muslos, que voy acariciando
provocadoramente, bajando y volviendo a subir. Llego
a tu vulva, recorro los labios lentamente, estn muy hmedos,
y abrindolos suavemente introduzco un dedo. Viendo lo
excitada que ests decido aadir otro dedo ms al juego.
Mientras sigo jugando, te bajo los tirantes del camisn
que se desliza por tu cuerpo hasta mi mano, tu tiras de mis
pantalones que caen al suelo. Retiro mi mano, para dejar
caer tambin tu camisn, y con mis dedos hmedos de ti empiezo
a acariciar suavemente tu cltoris. Mis labios, lengua
y dientes siguen recorriendo toda tu piel, el cuello, los
hombros, la nuca, mordisqueando ligeramente el lbulo
de tu oreja.
Tu respiracin se va acelerando mientras aumenta nuestra
excitacin, y noto como empiezas a jugar con tus nalgas,
frotndolas contra mi pene, que esta duro como nunca. Sin
parar de acariciar tu cltoris, bajo un poco mi posicin,
y empiezo a jugar con mi glande por tu vulva, acariciando,
provocando. Presionas ligeramente hacia atrs, quieres
tenerme dentro. Yo tambin me muero de ganas, pero retrocedo
un poco, quiero provocarte un poco ms, subir tu excitacin
a las nubes. Te sigo acariciando un poco ms, con mi pene
tu vulva, y con mis dedos tu cltoris. Te inclinas ligeramente
hacia delante, apoyndote en el ventanal, y me susurras
"Te necesito dentro de mi" -.
Me introduzco poco a poco, deleitndome con la sensacin,
y empiezo a moverme suavemente mientras acaricio tu espalda,
tus caderas, tus nalgas me encanta recorrer toda tu piel.
Voy cambiando el ritmo, ahora ms rpido, ahora un poco
ms lento, ms profundo o quizs jugando solo con la punta,
todo vale con tal de que disfrutemos de este momento, de
despertar en ti sensaciones que dejen pequea la tormenta
de fuera. Disfruto con cada suspiro de placer que das.
Va aumentando la excitacin, el deseo, y cuando noto que
nos acercamos al limite, bajo el ritmo, y me detengo. Estando
todava dentro de ti, y con la respiracin acelerada, te
digo al odo - "Espera no tenemos prisa no?, disfrutemos
del momento" . Luchas un momento con el deseo, pero
te incorporas y te giras hacia m con una sonrisa provocativa,
mirndome fijamente con esos ojos en los que podra perder
mi alma. Me coges la cabeza entre tus manos y me besas, larga,
profunda y apasionadamente. Haces que me tumbe en la alfombra,
te colocas a horcajadas encima de m, y lentamente te vas
deslizando sobre mi miembro erecto, hasta tenerlo completamente
dentro. Suelto el aire y al mirarte, veo, por tu expresin
maliciosa y divertida, que ahora eres t la que quieres
jugar. Te sonro y digo "Soy todo tuyo" -.
Te inclinas sobre mi, tu pelo cae en cascada sobre mi cara,
y mientras me besas, empiezas a moverte rtmicamente,
tu tambin juegas conmigo, me llevas hasta el limite, para
dejarme ah colgado, anhelante, pero todava no es el momento,
quieres sentir mi excitacin, ver como mi cuerpo responde
a tus movimientos. Tienes el control y lo estas disfrutando.
Finalmente, mientras la tormenta de fuera parece estar
justo encima de nosotros, nuestra excitacin llega a su
clmax, estas cabalgando sobre mi de una forma maravillosa,
con tus manos apoyadas sobre m, mientras yo te acaricio
un pecho con un mano, y con la otra estimulo tu cltoris.
Aceleras el ritmo, y llegamos al punto en el que ninguno
puede pensar en nada, solo hay placer por cada poro de nuestro
cuerpo, un calor en nuestro interior que amenaza con consumirnos.
Gritas de placer, y al sentir tu orgasmo, me es imposible
aguantar ms. Tenemos un orgasmo increble, largo y muy,
muy intenso. Cuando vuelvo en mi, estoy abrazado a ti, y
todava tiemblo ligeramente. Te doy un beso lento, cargado
de ternura, y mirndote fijamente te pregunto "Te
he dicho lo maravillosa que eres? No? Ser que no he podido
mientras casi me matas de placer. Pero no pasa nadala noche
es joven." sonriendo, te guio un ojo, y esa sonrisa
tan maravillosa vuelve a iluminar tu cara.
Abrimos una botella bien fra de champn y tumbados en la
alfombra, frente a la chimenea, brindamos por nosotros,
por lo que queda de noche y de tormenta.
|
|